¿Qué me ayuda a aprender y participar?: Herramientas para recoger las voces de los estudiantes

Publicado: 
Junio 2020

Fuente: Sandoval Mena, M., Simón Rueda, C. y, Echeita Sarrionandia, G. (2020). ¿Qué me ayuda a aprender y participar?: Herramientas para recoger las voces de los estudiantes. Revista de Educación Inclusiva, 13(1), 12-27. (Reseñado por el equipo del Portal)

El rol clave que cumplen los estudiantes en promover el desarrollo profesional del profesorado; mejorar las prácticas docentes y propiciar su carácter inclusivo, se exploró en este artículo a la luz de proyectos europeos llevados a cabo en escuelas de los niveles primario y secundario.

Las voces de los estudiantes – estrategias
Al revisar las diversas herramientas para recolectar las voces de los discentes se hizo hincapié en que más importante que la técnica es el proceso de identificación de lo que se propone cambiar o mejorar, y la planificación y sostenibilidad del proceso de recogida de la información; el análisis de los resultados y el seguimiento de los mismos.

Asimismo, se enfatizó el hecho que la consulta con el alumnado debe ser una iniciativa de la dirección del centro educativo y contar con la participación de todos los estudiantes.

En este contexto se destacó la propuesta de Fielding (2001) que aludió a 4 modelos de participación de los alumnos en una investigación, según la función que estos cumplan: fuentes de información; facilitadores activos; coinvestigadores o investigadores.

Proyectos europeos
Los dos proyectos europeos que sirvieron de base a esta aportación se llevaron a cabo bajo la metodología de investigación-acción colaborativa en la segunda década del siglo XXI, en un total de 33 escuelas de niveles primario y secundario de varios países –entre ellos España y Portugal–, con el objetivo de fomentar el trabajo conjunto entre docentes y discentes. Ambos estudios abordaron 4 fases:«planear, actuar, observar y reflexionar/evaluar».

Este marco incluyó lo que se denominó «lecciones de investigación» -que constituyeron encuentros dialógicos en los que participaron los 3 colectivos: estudiantes, docente e investigadores de las universidades-, y 5 tipos de actividades: de «lápiz y papel»; «jerarquización de alternativas dadas», «votación», «fotoelicitación» y de «simulación».

Resultados y conclusiones
Entre las sugerencias de cambio que propusieron los estudiantes en los proyectos mencionados figuraron: reducir el trabajo en grupos a favor del trabajo en parejas; limitar las actividades competitivas; incrementar el uso de material audiovisual así como las actividades que incluían exposición pública y aquellas en las que podían ayudar a otros compañeros.

Igualmente, expresaron la necesidad de ampliar la explicación acerca de tareas autónomas y del «por qué y para qué» de los contenidos que estudian por un lado pero «evitar monólogos docentes» por el otro.

Entre las conclusiones a las que llegaron los centros educativos participantes se destacó el efecto positivo de la colaboración entre docentes y discentes, y se sostuvo que para lograr ámbitos educativos inclusivos es necesario implantar «cambios sistémicos» tanto a nivel cultural, político como educativo y fundamentalmente, dar lugar a la participación estudiantil para conocer a fondo las debilidades y las fortalezas del quehacer docente.

Referencia
Fielding, M. (2001) Students as Radical Agents of Change. Journal of Educational Change 2, 123–141.

Florian, L., y Beaton, M. (2018). Inclusive pedagogy in action: Getting it right for every child. International Journal of Inclusive Education, 22(8), 870-884.

Actualizado: Mayo. 04, 2021
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